Esta receta de empanadas de girgolas resalta el sabor terroso de los hongos y queda espectacular, especialmente si buscás algo distinto a la clásica de carne o jamón y queso.
Aquí tenés el paso a paso:
(Para una docena de empanadas)
12 tapas de empanadas (para horno o freír).
400 g de girgolas frescas.
2 cebollas medianas picadas bien finas.
1 cebolla de verdeo (la parte blanca y la verde por separado).
1/2 pimiento morrón rojo (opcional, para dar color).
1 diente de ajo picado.
100 g de queso mozzarella o un queso cremoso que funda bien (opcional).
Condimentos: Sal, pimienta negra, una pizca de pimentón dulce y comino (apenas).
Aceite de oliva o manteca para el salteado.
Preparar los hongos: Limpiá las girgolas con un paño húmedo (evitá mojarlas mucho para que no absorban agua). Cortalas en tiras o trozos medianos; recordá que al cocinarse reducen su tamaño.
Cocinar las girgolas: En una sartén bien caliente con un chorrito de aceite cocina las girgolas cortadas en fetas, dos minutos de cada lado, la idea es que queden con una buena textura crocante por fuera para que luego en la empanada no estén chiclosas. Reservalas.
El sofrito: En una sartén con un chorrito de aceite o un trozo de manteca, rehogá la cebolla blanca, el pimiento y la parte blanca del verdeo hasta que estén transparentes. Agregá el ajo al final para que no se queme. Una vez que está listo apagá y le agregas las girgolas que ya separaste.
Sazonar: Condimentá con sal, pimienta, pimentón y el toque de comino. Agregá la parte verde de la cebolla de verdeo picada cruda para que aporte frescura.
Enfriado (Clave): Dejá enfriar el relleno por completo antes de armar las empanadas. Esto evita que la masa se humedezca y se rompa. Si vas a usar queso, este es el momento de agregarlo en cubitos al relleno frío.
Armado: Rellená cada tapa, cerrá con tu repulgue favorito y pincelalas con huevo si querés que queden bien doradas.
Cocción: Llevá a horno fuerte (200°C) por unos 12-15 minutos o hasta que la masa esté lista.
No las cortes muy chiquitas: Las girgolas tienen una textura carnosa muy rica; si las picás demasiado, se pierde esa sensación al morder.
Sabor extra: Podés agregarle un chorrito de vino blanco mientras saltéas los hongos y dejar que el alcohol se evapore por completo antes de retirar del fuego.