Preparar las gírgolas a la plancha es, para nosotros, la mejor forma de honrar el producto. Si se hacen bien, quedan con una textura increíble: crocantes en los bordes y carnosas en el centro.

Acá tenés una receta infalible para que queden impecables:

Ingredientes

  • Gírgolas frescas (mientras más frescas, mejor).

  • Aceite de oliva extra virgen.

  • Ajo (2 dientes, laminados o picados).

  • Perejil fresco picado bien fino.

  • Sal marina (o entrefina) y pimienta negra recién molida.

  • Opcional: Una pizca de ají o ralladura de limón para realzar.


Paso a paso

  1. Limpieza: Nunca las laves bajo el chorro de agua porque son como esponjas. Usá un paño apenas húmedo o un pincel para sacar cualquier resto de sustrato. Si son muy grandes, separalas del racimo pero tratá de mantenerlas enteras.

  2. Calor fuerte: Calentá la plancha o una sartén de hierro a fuego máximo. Este es el secreto: tiene que estar humeando.

  3. El sellado: Poné un chorrito de aceite de oliva y distribuí las gírgolas sin que se amontonen (si hacés muchas, mejor hacelas en tandas). No las muevas. Dejalas unos 3 o 4 minutos hasta que veas que los bordes están dorados y crujientes.

  4. Vuelta y sabor: Dales vuelta. Ahora es el momento de agregar el ajo y un poquito más de aceite si la plancha está muy seca. Cociná por 2 o 3 minutos más.

  5. Final: Recién cuando las apagues, sumá la sal, la pimienta y el perejil fresco. La sal al principio hace que larguen agua y se hiervan, y nosotros queremos que se doren.


Pro-Tips

  • Efecto "al ladrillo": Si querés que queden bien compactas y crocantes, podés ponerles otra sartén pesada o una olla encima mientras se cocinan para hacerles presión.

  • Deglaceado: Si querés subir de nivel, justo antes de sacarlas tirales un chorrito de vino blanco o salsa de soja y dejá que se evapore rápido.